Durante esta semana he realizado varias entrevistas con diferentes Medios de Comunicación para hablar sobre el famoso Síndrome Postvacacional. Es una tema estacional de estos que ocupan espacio por estas fechas en la parrilla de los noticieros. La verdad que he sentido que hablar de ello me enfadaba. Me asaltaban preguntas como; ¿no habrá noticias realmente importantes en esta época del año para estar hablando otra vez de esto? ¿por qué esto sí es noticia y no el aumento del número de suicidios de año en año o la importante medicalización de la sociedad por falta de psicólogos en la sanidad pública? ¿por qué no tiene la misma repercusión?

Lo más curioso del caso del Sd. Postvacacional es que no aparece como trastorno en ninguna clasificación internacional de enfermedades, que se encargan de poner nombre a cualquier desviación de lo que es considera ‘normal’. Será que lo que llamamos por Síndrome Postvacacional no es más que eso, un proceso normal de adaptación tras un periodo de vacaciones, al cual también nos hemos tenido que adaptar. Puede suceder que, efectivamente, tras las vacaciones y ante la anticipación de volver a la vida “activa” haya personas que sufran síntomas de irritabilidad, cansancio, fatiga, dolores físicos, apatía, que afecten a su vida familiar y/o a su vida laboral. Probablemente tenga más que ver con su situación en el trabajo, y ya le costara levantarse para ir a trabajar, que por el mero hecho de haber tenido unas vacaciones. No es fácil tener que levantarse todos los días para ir a un trabajo en el uno no se siente motivado, donde siento que me explotan, tengo mala relación con los compañeros o con unos horarios que hagan casi imposible la conciliación de la vida laboral con la vida familiar.  Y si a la persona le sucede esto, no lo llamamos Síndrome Postvacacional, porque ya tiene nombre; y puede ser desde un trastorno adaptativo, a un trastorno de ansiedad, a una depresión… Esto, a diferencia de lo que ocurre con el Síndrome Postvacacional, existe; y se ha visto acentuado a partir de la crisis económica que hemos sufrido y estamos sufriendo.

En cualquier caso, si eres de es@s a l@s que adaptarse a los cambios le cuesta, algunos consejos para llevar mejor la vuelta a la rutina:

  • Intenta no reincorporarte a la vida activa al día siguiente de llegar de las vacaciones. Haz que la vuelta a la vida ‘normal’ se haga de forma progresiva, recuperando las horas habituales de irse a dormir, levantarse o comer.
  • Mantén una actitud positiva en la medida de lo posible. Al final lo que hace que nuestra adaptación sea mayor, no solo en el trabajo, si no en nuestra vida,  es aprender a ver el vaso medio lleno.
  • Procura mantener actividades de ocio durante todo el año. No reserves solo para el periodo vacacional el salir a cenar con tu pareja, quedar con tus amig@s, retomar la lectura o hacer deporte. El que de forma habitual puedas llevar a cabo alguna actividad placentera hará menos estresante tu día a día y hará que estés de mejor humor. Recuerda una vida activa es garantía de Salud Mental.
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